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 Día Internacional de la Tierra

Día Internacional de la Tierra
Acciones para el cambio climático
CICEANA
Nuestro planeta tiene más de 4 mil millones de años girando
 alrededor del sol, entre planetas, lunas, meteoros, nubes de gas...

El homo sapiens sapiens tiene alrededor de 100 mil años y apenas hasta hace poco menos de 40 años la empezamos a festejar con un reconocimiento común para muchas culturas, grupos, gobiernos y países. En abril de 1970 se unieron varios grupos de activistas estadounidenses que abogaban por detener los derrames de petróleo, la contaminación generada por las plantas de energía y las fábricas, los depósitos de desechos peligrosos, el uso de pesticidas, la pérdida de ecosistemas y de vida silvestre. Juntos, iniciaron un movimiento que proclamaba la necesidad de que los gobiernos y las instituciones impulsaran acciones para tener un medio ambiente sano y sustentable. Este movimiento no tardó en extenderse por otros países hasta convertirse en un día mundial de protección a nuestro planeta.

La Tierra siempre ha sido nuestro hogar y nuestra fuente de recursos para satisfacer necesidades, acumular tesoros y cumplir fantasías. Como tal la hemos cuidado de muchas maneras, la veneramos y sabemos que sin ella no podemos sobrevivir. Sin embargo, hoy la situación de nuestro planeta es crítica. Sabemos que el clima de la Tierra está sufriendo un “cambio” porque percibimos todos los días eventos que antes ocurrían con menor frecuencia o menor intensidad, y que nos obligan, como terrícolas, a hacer algo por nuestra casa. Cada vez que tomamos el coche para llegar a nuestro destino, cada vez que encendemos la luz al entrar en un recinto, cuando nos lavamos los dientes con el agua corriendo, cuando imprimimos muchas veces un documento antes de obtener la versión final, cuando mantenemos encendidos a lo largo del día los miles aparatos electrónicos que ocupamos en nuestras casas y oficinas, dejamos una huella que impacta negativamente más de lo que nos imaginamos. Todas éstas son causas de que el planeta en el que vivimos y del que dependemos para sobrevivir, esté enfrentando un momento de crisis y cambios acelerados a los que está teniendo que adaptarse en una carrera contra el tiempo.

El modelo civilizatorio de industrialización en el que estamos desde hace más de un siglo, nos metió en una vorágine de consumo de recursos naturales para obtener un crecimiento en la producción, y por lo tanto mejorar nuestros niveles de vida, que ha puesto en riesgo la capacidad de supervivencia en el planeta, no sólo de las especies de flora y fauna con o sin valor aparente para las personas, sino de la propia especie humana. Es tiempo de que tomemos cartas en el asunto y nos hagamos responsables para lograr que nuestras acciones favorezcan la vida de todas las personas, plantas, animales y ecosistemas por igual.

Si lo que queremos es mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestros prójimos, basta con reconsiderar cuáles son nuestras necesidades básicas para sobrevivir. Al hacer esta reflexión es preciso tomar siempre en cuenta que todas las personas del mundo tienen el mismo derecho a satisfacer sus necesidades, a vivir con dignidad y a gozar de buena salud. Todos tenemos los mismos derechos, y un derecho que nos permitirá continuar la vida sobre el planeta, es el derecho a un medio ambiente sano.

Hoy sabemos que nuestro planeta no es una fuente inagotable de recursos, sino que es finito; que los recursos sí se acaban y las especies desaparecen para siempre. Así que la salud del planeta depende de que nuestras actividades estén dirigidas a disminuir el impacto negativo que ejercemos sobre él, o, lo que es lo mismo, a disminuir nuestra huella ecológica.

Es sencillo lograrlo una vez que nos decidimos. La Carta de la Tierra nos puede servir como guía, pues nos ofrece una serie de principios fundamentales para construir una sociedad global justa, sustentable y pacífica en este siglo XXI, para que actuemos solos o en conjunto, a favor de nuestra casa.

Todos podemos hacer mucho, sólo hay que aplicar las 3 R’s de la ecología: Reducir, Reusar y Reciclar. Hay una cuarta R que no debemos olvidar nunca y que es el principio de nuestros proceder, es la R de respeto. En CICEANA creemos que todas las acciones suman, así que te invitamos a tomes la Carta de la Tierra en tus manos y pongas tus manos en el planeta.

Si quieres conocer más sobre los principios que contiene la Carta de la Tierra, puedes consultarla en nuestra página de Internet:

 

 


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