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 Tomás: Una historia diferente

 

       Fotografía: sagan-gea.org

“Tomás: Una historia diferente"

Juan Carlos Sánchez Olmos

Los seres humanos compartimos este planeta con poco más de 310 especies de primates. La historia de Tomás, nos enseña un poco más de su mundo y del respeto que estos seres merecen. 

En México solo es posible localizar a tres especies de primates: un mono araña (Ateles geoffroyi) y dos variedades de saraguatos o monos aulladores, uno denominado comúnmente saraguato de manto (Alouatta palliata) y el otro, conocido como aullador negro (A. pigra).Estos changos, son originarios de las selvas tropicales de nuestro país, de donde son arrancados sistemáticamente para ser vendidos como mascotas en las carreteras y poblados cercanos; usualmente, para ser rechazados poco tiempo después por las mismas personas que los mantienen como animales de compañía.

 

De manera semejante comenzó la historia de “Tomás”, un bebé saraguato que fue arrebatado de su madre para atarlo a un tejaban donde vivió solo unos días, mal alimentado y sin compañía y donde fue encontrado por un transportista a quien se lo ofrecieron sin objeciones cuando él pregunto si podía llevarlo consigo. Así, juntos, iniciaron un viaje de más de 1,000 km. hasta el frío estado de Hidalgo, donde fue obsequiado a una familia con gusto por las mascotas domésticas; quienes acogieron al pequeño mono, sin estar plenamente convencidos de que su hogar y atenciones fueran lo más adecuado para mantener  a un saraguato.

 

La familia buscó información y asesoría, con la intención de ayudar a Tomás a retornar a la selva, donde sabían que se encontraban sus familiares; de este modo, se comunicaron con el personal de Conservación Sin Fronteras, quienes nos encargamos de tramitar los permisos solicitados por la Secretaría del Medio Ambiente; ubicamos el punto de extracción del mono y, en coordinación con personal del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y la invaluable colaboración de la Dirección General de Vida Silvestre, lo transportamos de regreso.

 

Un paso muy importante para lograr lo anterior, fue la localización del rancho donde se encuentra el fragmento de selva donde vive la familia de “Tomás”, y para ello, se contó tanto con la colaboración del propietario, así como de las autoridades locales, quienes en todo momento brindaron su apoyo.

 

Con objeto de aprovechar mejor el tiempo, fue necesario montar un campamento en la propiedad y caminar por los alrededores, a fin de ubicar a la tropa de saraguatos y observar su composición social y sus movimientos. Después, se colocó la jaula con la cría de saraguato debajo de los árboles, ocasionando con ello una estrepitosa perturbación entre todos los monos, que sacudieron las ramas y emitieron bulliciosos gruñidos al escuchar las débiles vocalizaciones del pequeño aullador. Circunstancia, que ocasionó una profunda preocupación en nosotros, pues nos hizo temer una agresión hacía la cría.

 

Al segundo día, decidimos hacer una prueba, liberándolo de su transportadora, para colocarlo entre las ramas inferiores de un árbol, acción que perturbó más el estado de ánimo de la tropa que nos observaba sin perder detalle. Hubo un momento de extremo nerviosismo, por la incertidumbre que nos ocasionó la reacción de los monos cuando una hembra se separó del grupo y descendió de las copas, y mas aún cuando presenciamos que “nuestra” cría finalmente desistió de aferrarse al cuerpo de uno de nosotros e inició una apresurada carrera ascendente para encontrarse a media altura con la hembra que lo reclamaba, donde finalmente saltó a su espalda, se aferró a la madre, o algo muy parecido y emprendió la escalada hacía sus parientes.

 

De pronto, todos los individuos guardaron silencio, los observaron a ellos y a nosotros, y después parecieron ignorarnos; para continuar reposando.

 

De no ser la madre biológica, sabemos que pudo tratarse de una “tía”, porque la realidad fue que le prodigó atención y cuidados, y el grupo siempre toleró la presencia de “Tomás”, como pudimos constatar incluso un día después, cuando todos ramoneaban hojas y deambulaban juntos entre las ramas.

 

Podemos afirmar que “Tomás” es un mono afortunado, porque lamentablemente hay cientos de primates que, mes a mes, ven morir a sus madres, para después capturarles y ser adoptados en casas como mascotas. Animales de los que se desconoce el sitio de extracción y por ello no pueden regresar a casa.

 

Finalmente, debemos resaltar que la cacería, venta y posesión clandestina de primates, extermina gradualmente a las poblaciones silvestres que habitan las selvas tropicales; dejándonos un enorme vacío físico y espiritual.    

  

 

Conservación Sin Fronteras

olmosmx@gmail.com

 


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