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 El mamey, fruta rica económica y ambientalmente

 

El mamey, una fruta rica económica   y ambientalmente 

CICEANA / IBUNAM

 

La plantación de tres tipos de árboles puede significar un gran progreso económico y ambiental para la región de los Tuxtlas, Veracruz.

La flora de la selva de Los Tuxtlas en Veracruz puede enriquecerse al sembrar tres árboles frutales de la misma familia: el mamey, el chico zapote y el zapote, cuyo valor comercial es más alto que cualquier otro árbol frutal de la zona, según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El mamey es uno de las principales fuentes de ingreso en los Tuxtlas, ya que el costo de producción es bajo y el costo comercial es bien remunerado. Por ejemplo, para recolectar 100 kilos de esta fruta se requieren 12 horas de labor y solamente dos personas.

Un estudio realizado por Martin Ricker del Instituto de Biología de la UNAM en colaboración con la Estación de Biología “Los Tuxtlas”, la Universidad de Yale y el Jardín Botánico de Nueva York, explica que la edad de los árboles es importante ya que con ella se estima el volumen de la obtención del fruto, y es que la producción estimada de un árbol esta determinada por el diámetro y la altura, y esto también determina su edad.

Esta nueva metodología que se utiliza para determinar la edad de los arboles es indispensable para los productores de frutas, pero también para determinar los tiempos de restauración de la selva y conocer la dinámica del ecosistema.

La temporada en el que se incrementa la producción de estos frutos en Los Tuxtlas es de mayo a julio, que es cuando invaden más el mercado, pero desafortunadamente, esta producción está ligada al clima, por ser de temporada.

Sin embargo, la mortandad de árboles sigue siendo elevada por la deforestación, la mayoría de los árboles destinados para la producción mueren antes de llegar a la edad productiva, esto afecta a los productores, que se quedan sin su principal fuente de ingreso.

El estudio realizado por el Instituto de Biología, también contempla el factor económico, al ver la siembra de estos árboles y la venta de la fruta a nivel internacional, como un nicho enriquecedor del mercado.

En estos sistemas, es importante que se pronostique el crecimiento de los árboles sembrados, pues dependiendo del crecimiento, será la producción de los mismos.

El objetivo a corto plazo sería plantar de 40 a 200 árboles por hectárea, lo que también contribuiría a la reforestación del sistema y a la conservación de la biodiversidad.

Además, si se incrementa la plantación de estos tres tipos de árboles frutales, se ayudará a incrementar la población de animales silvestres y se  enriquecerá tanto la flora como la fauna de Los Tuxtlas.

 

Fuente: Martin Ricker, Roberto O. Mendelsohn, Douglas C. Daly y Guillermo Ángeles. Enriching the rainforest with native fruit trees: an ecological and economic análisis in Los Tuxtlas (Veracruz, Mexico). Analysis, Ecological Economics 31 (1999) p. 439-449

 


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