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 El sexto sentido de los animales

ARÁNZAZU CARMONA

El sexto sentido de los animales

Este inicio de año no ha sido muy bondadoso para América Latina debido a que se han presentado dos desastres naturales de proporciones inimaginables. En enero, Haití, el país más pobre de este lado del planeta, fue azotado por un devastador terremoto que destrozó prácticamente el país completo, dejando a millones de personas sin hogar, sin escuelas, sin servicios básicos y sin familiares. En febrero, Chile fue víctima de un terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter, el cual también puso al país de cabeza, dejando un saldo de muertes que todavía no se logra contabilizar. Todo este sufrimiento que hemos visto se podría evitar si los sismólogos tuvieran un sistema más exacto para poder predecir dichos desastres y se ha demostrado que los animales nos pueden proveer de este sistema.
De acuerdo a investigaciones científicas, lo único que podrían lograr los humanos respecto a los terremotos es su predicción a largo plazo mediante el uso de presiones sísmicas y de cambios en los campos magnéticos pero, los animales cuentan con un oído eléctrico, de altísima sensibilidad, que logra captar y amplificar las señales acústicas que provienen del interior de la tierra. A esto se le llama “Biopronóstico”.
En Beijing (China), una ciudad sísmica, se ha querido utilizar este "recurso animal". Sucede que en esta ciudad se estableció una estación de detección de terremotos en una reserva natural: la Reserva Natural de Beijing del distrito de Daxing (en la que viven más de 10,000 pájaros y animales, en 240 hectáreas de espacio) , en la cual se utilizarán 50 caballos, burros, serpientes, tortugas, ranas, ciervos y pájaros, entre otros animales, como sensores. Un terremoto de 5.1 grados en la escala de Richter sacudió el distrito de Wen'an en la provincia de Hebei el pasado julio y llegó a sentirse en Beijing y Tianjin. Antes y durante el terremoto los trabajadores de la Reserva Natural de Beijing observaron comportamientos extraños y nerviosismo en los loros. En general, y según el departamento sismológico, antes de un movimiento sísmico las reacciones anormales pueden observarse entre unos 130 animales de la reserva. Los roedores y las serpientes, por ejemplo, no dejan sus lugares de refugio durante el día, pero cuando está a punto de ocurrir un terremoto se les puede ver huyendo muy rápido. Otros animales, como las jirafas o los hipopótamos, también son muy sensibles a los desastres naturales. Por eso los sismólogos han asegurado que controlando estos comportamientos se pueden prevenir mejor los terremotos y ayudar así a salvar vidas, y es que el "sexto sentido" de algunos animales es muchísimo más agudo que el de los humanos y que cualquier tecnología sísmica actual.
Pero, ¿cómo logran los animales esto? Las investigaciones de geólogos y zoólogos han coincidido en ciertas explicaciones. De acuerdo a lo que plantean, en primer lugar, se producen cambios en el equilibrio eléctrico del aire cuando los movimientos tectónicos liberan cargas eléctricas por la flexión de los minerales; en segundo lugar, el movimiento y la fractura de la corteza terrestre producen gran cantidad de ruido: ondas sonoras de muy baja intensidad que se adelantan al sismo como aviso de la ruptura. Después, hay un afloramiento de gases subterráneos, especialmente de gas radón, que permanece en el subsuelo antes de los grandes terremotos. En cuarto lugar, cuando el calor generado por la fricción y la ruptura de las rocas alcanza las aguas subterráneas, se genera un vapor que escapa a la atmósfera formando nubes serpentiformes. Por último, la actividad sísmica origina cambios en el magnetismo terrestre.
Todo lo anterior provoca variaciones eléctricas, magnéticas, sonoras, visuales y olfativas. Y todas son perceptibles por los sentidos, siempre y cuando éstas sean lo suficientemente agudas. Pero es ahí justamente donde los animales nos toman ventaja. De todas estas variaciones, los hombres sólo percibimos las visuales, pero las nubes de los terremotos no siempre se producen y, en caso de que así fuera, habría que saber interpretarlas. El resto de las señales se nos escapan. El oído humano es sensible a las ondas sonoras entre 1,000 y 4,000 ciclos por segundo, mientras que los infrasonidos previos a un sismo suelen ser de unos 100, aproximadamente. No obstante, para algunos animales, como los elefantes, estos infrasonidos están dentro de su rango auditivo y son de uso diario. Además, para los animales también es tarea fácil detectar el olor de los gases emitidos por la corteza terrestre.
Los animales tienen una sensibilidad especial al mundo que los rodea, algo que el ser humano ha tratado de compensar constantemente con tecnología cada vez más avanzada, pero es realmente difícil intentar de copiar los milagros que puede lograr la naturaleza. Se cree que los estudios que se han realizado hasta la fecha sobre animales en diferentes reservas del mundo podrán ayudar a imitar este sexto sentido para poder evitar desastres naturales pero, ¿no sería más sencillo hacerle caso a la naturaleza más seguido?
Fuentes de Información.
¿Sabías que… el ser humano tiene cinco millones de células nerviosas olfativas, pero un perro posee unos 220 millones y que ningún animal murió en el Tsunami sucedido en diciembre de 2004, mientras que el saldo oficial de muertes humanas fue de 285,000?

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